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Formación húngara. Foto:futbolistadigital.com |
Con Fritz Walter (el líder de aquella Alemania) y Essen (autor del que les dio la Copa). Se dice que Puskas nunca debió jugar porque estaba lesionado. O que los tacos de los magiares no eran los adecuados en el terreno embarrado de Berna que sirvió al dueño de Adidas para estrenar su calzado con los alemanes, que vieron sus capacidades mejoradas.
Fue el principio del fin de los "magiares magníficos", en el 56 no defendió título olímpico y en el 58 cayeron en fase de grupos. El equipo se disgregó, Puskas fichó por el Madrid, Czibor y Kocsis por el Barça. Se negaron a acudir a su país tras la Revuelta de Budapest y la vuelta posterior al régimen soviético. Hungría nunca volvió a brillar en el panorama internacional. Sólo Florian Albert en los sesenta haría llegar a su equipo a cuartos en la Eurocopa. Fue tercera. Y en el 72 a las semifinales frente a la URSS. Hoy sólo queda el recuerdo distante de aquel cuadro.
Una reseña de Fifa.com http://es.fifa.com/mensolympic/news/newsid=1674423/index.html
Mundial 54. Los Magiares Mágicos